RINCÓN DEL SILURO

Alimentación

El siluro es un depredador de hábitos nocturnos que entra en máxima actividad justo al atardecer y en las primeras horas de la noche, aunque esto se produce mucho más bien en la época estival, en primavera y otoño, puede y de hecho está activo en pleno día con toda la luminosidad.

En buena medida esta actividad viene condicionada por la temperatura del agua, siendo sin duda la primavera cuando alcanza el pico de máxima actividad, pudiéndose verlos cazar en pleno mediodía, con el sol en todo lo alto en zonas donde abunda la carpa, como es el caso del Ebro.

Básicamente en su estado alevín se nutre de pequeños invertebrados, pero es éste un pez que crece rápidamente y pronto empieza a basar su dieta en peces.

El siluro es un pez dotadísimo para la caza y la captura de presas vivas, en el Ebro el alburno y la carpa componían el mayor aporte alimenticio de su dieta, aunque a día de hoy algo ha cambiado y tal vez los pellets hayan cambiado en gran medida ese comportamiento “depredador”.

Ante todo el siluro es un pez oportunista que es no desaprovechará la ocasión de ingerir casi cualquier cosa que le aporte calorías a su voluminoso cuerpo, desde un pez muerto pasando por una insignificante lombriz de tierra a los habituales pellets con los que se ceban diariamente algunas de las aguas en las que vive, en ellos han encontrado las proteínas necesarias para subsistir  diariamente y se han habituado a ingerir este tipo de alimento demostrando así su gran capacidad de adaptación.

Distribución y hábitat

El área original de distribución del siluro son los grandes ríos de la Europa Centraly Oriental, (Danubio, Dniepper, Volga, Oural…), pero hoy en día se encuentra ya en buena parte de la Europa Occidental, estando presente en mayor o menor medida en países como Grecia, Bélgica, Holanda, Alemania, Italia, Francia o España.

Entre los mejores ríos Europeos para practicar su pesca, en cuanto a cantidad y sobre todo calidad, sin duda por encima de los demás destacan el Ebro y el Po italiano y en menor medida el Rhone y el Saone en Francia.

Es este un pez que cuenta con una gran capacidad de adaptación pero que donde mejor se desarrolla es en grandes embalses y ríos de llanura de curso lento y aguas templadas, aunque tolera e incluso se desenvuelve perfectamente en tramos con fuerte corriente, tal vez por su gran tendencia a remontar las aguas.

Prefiere los fondos blandos de barro a las zonas escarpadas y de fondo duro y muy especialmente las aguas turbias, en este tipo de coloración de agua es donde mejor pone en práctica sus peculiares armas de caza, ya que al contrario de la mayoría de depredadores, la vista juega un papel secundario a la hora de atrapar a sus presas, contando mucho más su olfato  y sobre todo los sus potentes órganos sensoriales que detectan el movimiento en el agua.

Es un pez que le gustan los grandes fondos y de hecho la mayor parte del tiempo permanece ahí, en pozas y zonas profundas, pero que no duda ni un momento en adentrarse en lugares de muy escasa profundidad o colocarse cerca de la superficie con el fin de alimentarse.

Reproducción

Cuando el agua se sitúa en torno a los 18-20º , allá por el mes de Mayo los siluros toman posiciones de pre-freza buscando zonas muy próximas a la orilla o en cualquier caso de poca profundidad para depositar sus huevas, hierbas sumergidas, ramas de árboles o raíces son necesarias para poder adherirlas.

Todos los años cuando llega esta época si se conoce bien la zona y los lugares elegidos para tal fin pueden contemplarse siluros desovando, todo un espectáculo para la vista de cualquiera que le guste la pesca o simplemente la naturaleza en estado puro.

A lo largo de estos años he podido verlos en lugares diferentes e incluso de diferentes características, desde hierbas inundadas cercanas o no tan cercanas a la orilla a simplemente las raíces de un árbol en un talud sobre la misma orilla y con un par de metros de profundidad, quizás lo más importante es que sea un lugar escondido donde difícilmente sean molestados y que reúna las condiciones para que puedan adherirlas.

En esta época de freza hay una gran competencia por fecundar las “mejores” hembras y los machos son especialmente agresivos, mordiéndose entre ellos y produciéndose a veces lesiones importantes, saliendo totalmente magullados y llenos de arañados, rozados, signo inequívoco de que se hayan en plena tarea reproductora.

Los machos alcanzan la madurez sexual en su tercer o cuarto año de vida mientras que las hembras lo hacen algo más tarde, sobre el quinto o sexto año, un siluro macho con una longitud de 65-70cm está ya preparado para esa tarea.

Para que la puesta llegue a buen puerto y salga adelante es importante que la temperatura del agua no baje de 18 ° C por la noche. Este período suele estar comprendido normalmente sobre mediados del mes de Mayo o dependiendo del año finales o principios de Junio.

Los machos recogen hierbas y pequeñas raíces acuáticas de alrededor del lugar elegido para el desove para hacer un primitivo y rústico nido que limpian con enérgicos movimientos de la cola. En esta época hay competencia por copar los mejores sitios de desove por lo que los machos muestran una gran agresividad.

Antes de la ovulación la hembra hace una especie de “baile” sobre el nido y ésta es seguida por el macho, los cuerpos de ambos parece que dan vueltas alrededor del nido en una especie de danza íntima, los huevos expulsados por la hembra durante este “ritual” son fecundados por el macho inmediatamente, gran parte de estos huevos expulsados y fecundados se adhieren a la vegetación preparada para ello, pero algunos que caen al fondo muriendo poco después.

Las hembras de siluro son muy prolíficas  llegando a poner huevos a razón de 25.000- 30.000 por kg de peso, estos huevos tienen un diámetro de2 a3 mm. El tamaño de los huevos depende en gran medida de la etapa de desarrollo de las gónadas y del tamaño y edad de los peces. Su color es de un blanquecino casi transparente, viscosos y muy adhesivos.

La puesta es supervisada por el macho durante el período de incubación que es de unos 6-7 días, dependiendo de la temperatura del agua, a mayor temperatura, menor será el tiempo que tarde la eclosión. El macho durante el tiempo que tardan los huevos en eclosionar se encarga de proporcionar oxígeno mediante movimientos constantes de la cola.

Cuando se produce la eclosión salen a la luz una especie de minúsculas larvas que a los tres o cuatro días ya se asemejan a diminutos alevines que comienzan a nadar, es entonces cuando el macho abandona el nido.

Estos babysiluros son de color negro y miden sobre 6-7 mm, asemejándose a pequeños renacuajos, a los 5-7 días después de la eclosión ya empiezan a alimentarse de alimentos vivos: gusanos, quironómidos, larvas de insectos o pequeños crustáceos. En esta fase, los alevines nadan muy lentamente permaneciendo siempre en grupo, siendo muy vulnerables a los depredadores, cangrejos, grandes carpas, basses, luciopercas o incluso los propios siluros.

Su supervivencia depende en gran medida del entorno, del hábitat y de la capacidad para saber refugiarse y por tanto sobrevivir, es durante este primer año de vida cuando más posibilidades tienen de causar baja, hasta un 95% pues son muy vulnerables y son pasto de numerosos depredadores.

Modalidades de pesca

Dentro de las modalidades válidas para la pesca de esta especie podía hacerse una clara distinción entre aquellas que quizás requieren un menor grado de especialización y consistentes en una pesca más de espera y más estática entre ellas estarían la tradicional pesca con pez vivo en cualquiera de sus modalidades y la pesca con pellets y por otro aquellas mucho más itinerantes como la pesca al lanzado y a mosca, en las que la clave es pescar en los lugares adecuados y en las que se requiere sobre todo conocer muy bien las aguas que se pescan  y las posturas que adopta el siluro en determinadas épocas, la cual requiere un mayor especialización y movilidad, basándose siempre en la búsqueda de peces activos.

Pesca estática

PESCA CON PELLETS

La pesca con pellets se ha puesto de moda en los últimos años, estos cebos compuestos a base de harinas de pescado y destinados en un principio para la práctica del carp-fishing han revolucionado la pesca del siluro en aguas del Ebro, hasta el punto  de modificar los hábitos y costumbres de los siluros en muchos puntos en los que regularmente se les ha venido pescando durante años y es hoy en día la modalidad más practicada.

A favor

-Facilidad para almacenarlos, conseguirlos, transportarlos, conservarlos, etc…

-Aunque siempre el empleo de una embarcación es muy recomendable, no es fundamental y puede cebarse desde la orilla con la ayuda de una cobra o con P.V.A, (hilo soluble).

También a la hora de lanzar el montaje desde la orilla, siempre es mucho más llevadero y fácil, lanzar un montaje con dos pellets que hacerlo con un pez vivo, alcanzado mayores distancias.

-Posibilidad de concentrar bastantes peces en un pequeño espacio y tener picadas casi consecutivas.

En contra

-Requiere una mínima preparación del puesto de pesca y acostumbrarlos a que éstos asocien rápidamente los pellets con alimento, mediante el cebado de las aguas.

-No es posible seleccionar el tamaño de los siluros mediante el cebo.

-Estos cebos en el agua tienen un tiempo limitado de disolución y es recomendable  sustituirlos cada 2-3 horas, sobre todo cuando el agua está caliente, a mayor temperatura de agua, menor será el tiempo que tarden en deteriorarse.

-Sólo pueden utilizarse en lugares con una corriente sostenida y más o menos embalsados.

Pesca itinerante

PESCA AL LANZADO

Complicado, muy complicado describir que es lo que pasa los la cabeza de uno, cuando ve abrirse “un surco” en el agua y nota en sus manos la violencia de la picada de uno de estos “gigantes” a la vez que se ve como se “revuelca” en apenas unos centímetros de agua, es algo que pone los pelos de punta sólo de pensarlo, aunque nada que ver a cuando uno lo experimente insitu con sus propios ojos.

Quién no haya visto en plena acción a estos peces y observando su silueta y tamaño, se puede caer en el error que el siluro no es un auténtico depredador, nada más lejos de la realidad.

Su técnica de caza es muy particular y en nada se asemeja a la de otros depredadores que conozcamos, pero sobre todo en distancias cortas la rapidez, habilidad y precisión que poseen estas “moles” para aplastar un señuelo en décimas de segundo entre sus mandíbulas es inigualable.

Bastaría un solo y mágico día pescando siluros al lanzado, para dar fe de lo que digo y cambiar todos los conceptos que se tenían sobre este “particular” depredador.

Independientemente de si pescamos con equipos de spinning o casting, ambas modalidades son válidas, esta modalidad junto con la pesca a mosca es la más espectacular y deportiva de cuantas se practican en la pesca del siluro y también  en determinadas épocas, la más efectiva si se conocen las zonas donde hay que pescarlos.

A favor

La pesca al lanzado es ante todo espectacularidad sin límites, la picada de un gran siluro a escasos metros de la superficie y todo lo que se desencadena después es algo realmente digno de ver y que no se olvida jamás, por mucho tiempo que pase.

-Deportividad e igualdad en la pelea, el empleo de equipos bastante livianos hace que un combate con un siluro de apenas 20kgse convierta en emocionante, cuando hablamos de siluros que superan los 2m, casi se podía decir que pasan a ser épicos.

– Menor depliegue de material, con una caña y carrete de spinnig o casting y apenas media docena de artificiales es posible afrontar un día de pesca.

-Alegría para la vista, la posibilidad de pescar en lugares de aguas someras, cuando los siluros están “puestos” es algo que merece la pena ver, como yo digo, hay días en lo que “casi” sobra hasta la caña y tan sólo con verlos acechando las carpas, frezando o desplazándose como una especie de anguila gigante por apenas 30cm de agua ya ha merecido la pena.

En contra

-Requiere una mayor especialización y precisión y sobre todo un mayor conocimiento de los hábitos de este pez, de sus desplazamientos, de las aguas que se pescan y de dominar muchas más situaciones que en una pesca estática.

-Excepto en lugares y momentos muy concretos resulta casi imprescindible el empleo de una embarcación para desplazarse.

-Aunque la pesca al lanzado es posible prácticamente durante todo el año, la época donde realmente se pueden hacer rotos sobre todo hablando de capturas que superen los dos metros está muy limitada a la primavera y comienzo del otoño, pues aunque se consigan capturas en otros meses la media en cuanto a tamaño suele ser muy inferior.

PESCA A MOSCA

Reconozco que era un poco escéptico con el tema de pescar siluros “a mosca” y era el primero que ponía en duda su efectividad con estas “moles”, hasta que un día tuve la oportunidad de pescar con alguien que llevaba ya algún tiempo pescándolos con esta modalidad, bastaron tan sólo un par de lances y ver el comportamiento de uno de estos particulares stramers en el agua para darme cuenta  de que en determinadas situaciones y ante siluros “puestos” podía ser, como después he podido comprobar, simplemente letal.

Cuando se mezclan una pesca en aguas someras, casi en superficie, siluros y el tamaño que ello implica y un liviano equipo de mosca, con esa combinación, sólo puede salir, emociones sin límite, descarga de adrenalina y una pesca tan sumamente extrema que hace que la realidad supere la fantasía.

A favor

Las sensaciones, descarga de adrenalina, lucha e igualdad que se experimentan cuando peleas un siluro de tamaño con una caña de mosca es algo que creo que casi sobran los comentarios, difícilmente comparable a cualquier otra pesca que se haya probado antes.

-La sutileza, precisión y discreción en la posada hacen que estas “moscarillas” pesquen el lugares y condiciones que con otros señuelos más pesados no sería posible.

-Debido a esa discreción ante siluros vistos, casi varados en 20cm de agua, estas “moscarillas” hacen estragos, metiéndole literalmente el señuelo en la boca sin que el pez note nada extraño.

En contra

Aunque se pueden pescar siluros XXL con equipos de mosca, esta modalidad resulta mucho más acorde, incluso hasta más divertida al enfrentarnos a siluros de tamaño pequeño-medio, en lo que se busca mucho más las sensaciones y dificultad que el tamaño de la captura.

-Sobre todo al principio, resulta bastante fatigoso el afrontar todo un día de pesca con una caña para línea 12 y un carrete para tal fin, aunque al final uno termina por acostumbrarse.

-Si pescando al lanzado el contar con una embarcación es muy importante, pescando a mosca resulta primordial, a parte de la movilidad que nos ofrece para buscar siluros cazando y de poder sacar metros y metros de cola de rata sin obstáculos detrás,  a la hora de sacar el pez, no quiero ni imaginar lo que pasaría si un siluro de buen tamaño se come nuestro stramer pescando desde orilla, en la primera arrancada podemos despedirnos de cola de rata, backing, siluro…., sin apenas hacer nada por forzarlo, pescando desde embarcación, contamos con muchas más posibilidades de poder llevar la pelea a buen puerto.


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